Qué son y para qué sirven los sistemas de cloración salina

Los sistemas de cloración salina son equipos que se fabrican con materiales como el titanio y óxido de platino, además, suelen incorporar un pequeño ordenador, por lo cual no son dispositivos realmente económicos, sin embargo, su instalación suele ser un gran beneficio en muchos clubes o hogares personales, ya que otorga grandes ventajas que no pasan desapercibidas.

Por qué instalar un sistema de cloración salina

Existen muchas razones, pero podemos distinguir dos grandes razones en principio por las cuales cualquier persona podría deseas instalar un sistema de cloración salina. Por un lado se destaca el hecho de que se elimina la compra y el transporte de las famosas garrafas de hipoclorito, un ahorro para nada menor, más allá de los costes de mantenimiento que suele tener un sistema de cloración salina.

Pero por el otro lado, también encontramos un beneficio más intangible, y que algunos valorarán más que otros, y es el hecho de evitar el olor desagradable del cloro, y no solo eso, sino también la irritación producida a nivel de ojos y la dermis, pasando a una experiencia completamente diferente a la hora de sumergirse en el agua, ya que incluso, pese a basarse en el añadido de sal al agua, y que muchos automáticamente imaginen una sumergida en agua de mar, la realidad indica que los sistemas de cloración salina funcionan con concentraciones cinco veces menores de sal que las que podemos encontrar en el agua de mar.

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¿Qué necesito para implementar un sistema de cloración salina?

Un experto. Eso es realmente lo que se necesita, son sistemas que poco a poco están siendo implementados por muchas piscinas públicas y privadas, pero que llevan un conocimiento técnico muy importante detrás, que se relaciona con las reacciones químicas producidas, la estabilidad del pH y mucho más.

Este conocimiento no es importante solamente a la hora de la instalación, sino también del mantenimiento, ya que es importante ir registrando una evolución del estado del agua y por supuesto, realizar los ajustes necesarios para alcanzar el resultado necesario y deseado.

Además, a la hora de la instalación, existen muchos factores que impactan sobre el cómo, y es que por ejemplo, si contamos con una piscina que se expone demasiado al sol, esta piscina sufrirá una mayor degradación del cloro, ante lo cual surgen distintas alternativas, como por ejemplo, aumentar el tiempo del clorador salino, o bien proteger el cloro por medio de un estabilizante (por ejemplo, ácido cianúrico) y estas decisiones es mejor tomarlas de la mano de un experto que asesore del modo más conveniente para cada situación particular.

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